Obra realizada en óleo sobre tela (100 x 100 cm, 2024), que captura la elegancia y sobriedad del Cardosanto. La composición destaca la pureza de sus pétalos blancos sobre un fondo vibrante, otorgando a la flor un carácter casi escultórico que invita a la contemplación detallada de la vida silvestre que florece en el desierto.