Obra realizada en óleo sobre tela (100 x 120 cm, 2018), que captura la serenidad y el misterio de Playa Blanca. La composición utiliza la técnica pictórica para crear una atmósfera cargada de luz y bruma, donde las rocas emergen como guardianes silenciosos de un paisaje costero que habita entre la realidad y la contemplación.»