Obra realizada en óleo sobre tela (100 x 100 cm, 2019), que explora la dualidad de la vida en Caldera. A través de una composición dividida, la pieza nos sumerge en un plano superior lleno de color y vida portuaria, mientras en lo profundo nos revela la presencia serena del Cristo sumergido, invitando a una reflexión sobre lo que permanece oculto bajo la superficie de nuestro territorio.